PREGUNTAS A MENUDO HECHAS :
• La Iglesia y la incineración
¿Qué pensar de las experiencias "En las fronteras de la Muerte" ?
¿Qué pensar de la creencia en la reencarnación ?
• ¿Hace falta creer en el Infierno ?

La Iglesia y la incineración
La incineración es una práctica que se está desarrollando : falta de espacio, terrenos carísimos,cementerios transformados en espacios de verdor y de silencio, los usos van evolucionando. A priori la Iglesia no está en contra de la incineración en la medida en que la falta de espacio se convierte en un problema real. Pero si bendice e inciensa a los cuerpos y tumbas es porque este respeto forma parte de la tradición cristiana. La cremación - y con mayor motivo la dispersión de las cenizas - conlleva el riesgo de acarrear la supresión de cualquier rito religioso y agravar la tendencia de nuestra sociedad "que ya lo hace todo para olvidar". Una sociedad incapaz de asumir así su propio destino es una sociedad que se va deshumanizando. A veces también se ha querido la incineración con miras a negar la fe cristiana y en un espíritu sectario. El ritual de la Iglesia precisa, pues, que en caso de incineración, deseada por el difunto, se le puede conceder el rito religioso de las exequias, a menos que esta elección se haya hecho por motivos opuestos a la fe cristiana.

¿ Qué pensar de las experiencias "En las fronteras de la Muerte" ?
Estas experiencias se las ha revelado al público la primera obra del Dr Moody "La vida después de la vida". Ciertas emisiones de televisión han dado la palabra a enfermos en coma avanzado que habrían alcanzado los límites del más allá, y traído sensaciones interesantes sobre lo que pasa en el trance de la muerte. ¿ Qué vieron exactamente ? Su propio cuerpo inerte que estaban abandonando y un sendero de luz hacia un Ser de esplendor indescriptible. Estos enfermos, en los confines de la muerte, no han vivido tal situación como angustiosa, sino como un momento de gran intensidad sobre el plano afectivo, sensorial y espiritual. Sin embargo, parece ser que, a pesar de la calidad de los testimonios, no se trata de experiencias después de la vida, sino antes de la muerte. La descripción que hacen de tales fenómenos de conciencia proviene, por fin, de una "visión demasiado materialista de lo espiritual" . Evocan sonidos ,colores, experiencias espaciales, que corren el riesgo de reducir lo espiritual a una realidad aún muy material y claro está terrestre (P. de Dinéchin). Al contrario, al revelar la muerte como algo muy diferente de un retorno a la nada o al polvo, estos enfermos - cuya vida ha estado casi siempre orientada hacia valores de servicio y de amor a los demás - estos enfermos han prestado un verdadero favor a nuestra sociedad tan pronta en negar la trancendencia y la inmortalidad el alma.

¿ Qué pensar de la creencia en la reencarnación ?
Esta creencia llegada de Oriente, propone una visión global de la existencia. Opera una fusión entre la idea de retribución y la de reencarnación. Si buenas acciones, buen renacimiento ; si malas acciones, reencarnación penosa en lo más bajo de la escala para asumir las consecuencias de sus actos hasta que la ley del destino se rompa. En efecto, el ciclo de las reencarnaciones se acaba cuando se acaba la purificación. Esta creencia es incompatible con la fe cristiana, ya que Dios siempre propone su amor a personas que conoce y que llama "por su nombre". La salvación que Jesús nos trae es una salvación personal y no una redención impersonal. La reencarnación pone en tela de juicio la UNIDAD de la persona humana como sujeto único e irremplazable ante Dios. La encarnación, hasta la de Cristo, pierde todo su valor. No es sino una manifestación de lo divino, entre otras cosas. El carácter de Cristo como único mediador entre Dios y los hombres ya no existe. La moda actual a favor de esta doctrina coincide también con la ignorancia y el olvido del Purgatorio. No es por casualidad. El Purgatorio es la etapa de purificación deseada por Dios en el itinerario que nos lleva a él. La doctrina católica es hasta tal punto coherente que , si se suprime uno de sus eslabones, la verdad mutilada se venga en cierto modo inventando un sustituto imaginario.

¿ Es necesario creer en el infierno ?
He aquí la excelente respuesta del teólogo, Padre Martelet, en su obra "El más allá hallado". Aunque sólo Satán fuera el único detenido que hubiera, se destaca de las palabras de Jesús y de la enseñanza de la Iglesia que existe un mal que no se vencerá forzosamente, que existe la posibilidad de un verdadero "no" - reverso burlón del "fiat" vertiginoso de los santos, este milagro de un consentimiento inesperado al amor. Si Dios es Amor, ¿ quién puede garantizar que el amor de veras ofrecido no puede transformarse en amor libremente rechazado ? Nunca jamás dejará de amar Dios. No hay y no habrá nunca mal queridos de Dios aunque se puede rechazar su amor aún cuando El nos sigue amando. El amor de Dios es un amor de salvación. Es y seguirá siendo siempre el Amor infinitamente dado, aunque el otro haga de Él el Amor renegado para siempre. Por lo tanto, si hay en Dios una repercusión de la existencia del infierno, es una repercusión de dolor y no de ratificación, de sufrimiento infinito y no de complacencia. Nuestro dolor ante el infierno no es más que un eco de su propio dolor, nuestro escándalo no es más que una imagen muy lejana del suyo. El sentido de los textos del Nuevo Testamento sobre el infierno no es a todas luces : esto es lo que os pasará, sino más bien : he aquí lo que de ningún modo os pasará. Cristo que se puso él mismo de través ante la muerte, ante el pecado para cortar elcamino para siempre, lo hizo todo para evitar tal pérdida".

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