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Entrar en la Fraternidad espiritual de Nuestra Señora de Montligeon, es hacer un acto de fe en la Vida eterna y en la comunión de los santos.
El miembro, mediante la ofrenda de su oración y de su vida, guiada según el espíritu del Evangelio, ayuda a los miembros de la Fraternidad, vivos y muertos.
Se une, según sus posibilidades, a las misas que la Fraternidad manda celebrar cada día en Montligeon y en otros muchos santuarios repartidos por el mundo- a las intenciones de sus miembros y en particular de los difuntos.
Las cotizaciones pagadas son una participación en los honorarios de estas misas. Permiten también sufragar los gastos de mantenimiento de la basílica y otras cargas de la Asociación.