NUESTRA SEÑORA DE MONTLIGEON : SANTUARIO MUNDIAL DE LA ORACIÓN POR LOS DIFUNTOS

  • Un lugar de paz y de escucha en el que se puede encontrar consuelo.
  • Un lugar en el que se puede confiar los difuntos a la oración.
  • Un lugar en el que se puede oír el mensaje de Esperanza en la Vida eterna de la Iglesia.

Después de un duelo, a menudo hace falta poder confiarse, poder llorar... Una de las vocaciones del Santuario Nuestra Señora de Montligeon es ser un lugar de paz, de encuentro, de escucha para las personas de luto. Aquí todos podemos dejar nuestros padecimientos, decir nuestra tristeza y hallar la paz. Nuestra Señora de Montligeon presenta, pues, el rostro de una Iglesia consoladora, como una madre atenta y presente en los momentos de sufrimiento de todos sus hijos y en particular en los momentos más dolorosos...

A menudo, para evitar que se olvide pronto a los difuntos, para que no desaparezcan de nuestra memoria demasiado de prisa, se quiere permanecer en comunicación con ellos. Eso lo permite la oración... Rezar por un ser querido fallecido, es testimoniarle que nuestro "amor es más fuerte que la muerte", es experimentar que, en Jesucristo, nada queda perdido ni es estéril. Estas plegarias así como los sacrificios consentidos forman una especie de mando por el que Dios actúa. Aquí, cada año, miles de nombres y de rostros de personas fallecidas se confían a nuestra oración. Nuestra Señora de Montligeon es un lugar en el que los difuntos son confiados a la oración de todos los cristianos.

La muerte del prójimo nos obliga a menudo a interogarnos sobre nuestro propio final. Un día u otro, todos tenemos que contestar a estas preguntas : ¿ cuál es el sentido de mi vida en este mundo ? ¿Qué será de mí después de la muerte ? La misión del Santuario Nuestra Señora de Montligeon es anunciar el mensaje de la Iglesia sobre el destino eterno del hombre. Este mensaje resulta ser un extraordinario mensaje de Esperanza.

Primero porque el hombre, creado a semejanza de Dios, lleva en sí un germen de eternidad divina. Luego porque Dios ha ofrecido su Hijo a todos los hombres para ser el Camino, la Verdad y la Vida. Con Jesucristo, el hombre sabe de dónde viene, quién es y adónde va. Al descubrir nuestro propio destino mediante Jesucristo, sabemos que después de la muerte del Viernes Santo, está el amanecer de Pascua, es decir otra vida, en Dios . Más allá de la muerte, existe, pues, otro mundo poblado de ángeles y de todos los difuntos "salvados para siempre". En este mundo invisible, también están los seres "salvados en potencia" que se ha denominado durante tiempo "las ánimas del Purgatorio". Bajo el efecto del Amor y de la Misericordia infinitos de Dios terminan de "purificarse". Y también porque entre estos dos mundos, visible e invisible, existen lazos permanentes. Los vivos pueden rezar por los difuntos y , a la inversa, los difuntos pueden interceder por los vivos. Es el misterio de la Comunion de los Santos.

El Santuario de Nuestra Señora de Montligeon también es, pues, un lugar en el que los cristianos vienen a proclamar juntos su Esperanza en la Vida Eterna. Una Vida Eterna que empieza aquí abajo.